
Natalini Agro acompañó con formación y tecnología.
En el Centro de Formación Profesional Agropecuaria (CFPA) de la ciudad de Plottier se llevó adelante una nueva edición del curso de formación para tractoristas, una instancia pensada para que jóvenes y trabajadores del sector fortalezcan sus conocimientos sobre el uso y mantenimiento de maquinaria agrícola.
Con el fin de que la producción nunca pare, esta capacitación busca preparar a los operarios que trabajan día a día en el campo para que puedan resolver situaciones en el momento, con lo que tienen a mano, evitando detener las tareas o depender de un técnico externo.
Este año, Natalini Agro formó parte de la jornada a través de su equipo de posventa y mantenimiento. En representación de la empresa, Nicolás Amaya, mecánico especializado, dictó la capacitación junto a Federico Rodríguez y Matías, quienes además presentaron un tractor cero kilómetro de la línea 5000 de John Deere, equipado con cabina, aire acondicionado y doble tracción, una de las últimas novedades disponibles en la región.
ENTUSIASMO Y FORMACIÓN
Durante la actividad, Amaya destacó que el curso reunió tanto a personas con experiencia previa como a quienes nunca habían conducido un tractor. “La idea es formar operadores, no solo manejadores. Queremos que sepan revisar niveles de aceite, presión de neumáticos y elementos de seguridad antes de poner el motor en marcha”, explicó.
Con el fin de que la producción nunca pare, los contenidos incluyeron el uso correcto de la toma de fuerza, la importancia de evitar aceleraciones bruscas y las recomendaciones para el almacenamiento de gasoil. En este punto, se remarcó la necesidad de evitar bidones de agroquímicos o tambores oxidados, prácticas que aún persisten y que generan serios problemas de funcionamiento.
La capacitación también abrió espacio a la interacción con los asistentes, quienes realizaron consultas sobre mantenimiento, nuevas tecnologías como el GPS incorporado en tractores y los sistemas de monitoreo en tiempo real. “Me sorprendió la participación de todos, incluso de los más jóvenes. Se notó el entusiasmo y hasta nos pidieron fotos con el tractor”, contó Amaya con orgullo.
El encuentro dejó en claro el valor de compartir experiencias y conocimientos prácticos: “Uno está acostumbrado a estar entre fierros, pero que te digan ‘profe’ es una satisfacción enorme”, concluyó el capacitador.
Finalmente, los participantes que completaron el curso obtuvieron la licencia para operar maquinaria agrícola, un certificado que representa una herramienta clave para mejorar sus oportunidades en el mercado laboral.